Comunicado para docentes y estudiantes de la UNER
En abril de 2018 reclamamos un aumento del 25%. El dólar valía alrededor de $20. La propuesta del gobierno era del 15% en múltiples cuotas.
Tardíamente el gobierno aplica la cláusula gatillo acordada en la paritaria 2017, aunque el porcentaje efectivizado realmente fue del 2,23% en vez del acordado 2,77% (considerar todo esto en el punto 11). El salario básico del Auxiliar de 1ra Parcial (cargo testigo) pasó de 9285 a 9492.
Para junio el dólar había trepado a $28 y nuestro reclamo al 30%, ante una inflación estimada en aquel momento por encima de ese valor. Durante meses la propuesta de aumento permaneció casi sin variaciones.
Ante la falta de convocatoria a Mesa de Negociación Salarial se determinó el no inicio del segundo cuatrimestre. El gobierno tardó en responder, las semanas pasaron y repitió la misma oferta del 15%.
Tras la marcha de 350 mil personas a Plaza de Mayo, con gran cobertura de los medios, el mismo día en que el dólar superó los $40 y en el marco de un desconcierto general respecto del rumbo económico, hubo una nueva oferta salarial.
Sin embargo, la única diferencia en la nueva propuesta salarial, que aceptaron CONADU y FEDUN el viernes pasado, es una cuota más, pero que ni siquiera va al salario básico.
El costo de “blanquear” esta oferta (incluirla como el resto de las cuotas en el salario básico) sería ínfimo en términos de masa salarial, lo que indica que el propósito no es contribuir inmediatamente al “Déficit Cero”, sino abrir la puerta para nuevas sumas de este tipo el año próximo y subsiguientes, para acabar con nuestra laboriosa conquista de blanqueo lograda en 2005. Uno de los efectos de estas sumas es afectar también los haberes jubilatorios.
El nuevo adicional es de apenas $1253 para el cargo testigo, a cobrar en noviembre.
Al evaluar el incremento en términos anualizados, la propuesta se reduce de alrededor del 25% a apenas el 10%. Esto se produce debido a que el incremento se da en largo cronograma de cuotas, que además no son acumulativas.
A septiembre de 2018 el dólar oscila cerca de los $40 (duplicó su valor respecto de abril) y está oficializada una inflación por encima del 42%. En este contexto resulta incomprensible aceptar una pérdida de poder adquisitivo semejante o mayor a la que rechazamos durante meses, y que nos llevó al no inicio del cuatrimestre.
Las dos cláusulas de revisión (nov-dic 2018 y ene-feb 2019) ni siquiera son “gatillo” (automáticas, ver punto 2) y no constituyen ninguna garantía de una oferta razonable. Recordar que recién se superó el techo del 15% tras una mega-movilización que no podrá replicarse en los meses estivales. El momento de conquistar nuestras reivindicaciones es hoy.
La magra propuesta se da en el marco de un plan económico centrado en la licuación del ingreso de los trabajadores, con numerosos despidos, tarifas dolarizadas, recortes para el presupuesto de las universidades y una reducción de la estructura de los ministerios del Poder Ejecutivo que ponen en riesgo áreas sensibles como Educación y Salud.
Por todo lo anterior, frente a la inminente amenaza de un exiguo presupuesto universitario para 2019 que augura un renovado avance en la mercantilización de la educación pública y una creciente degradación del salario docente, ratificamos nuestro plan de lucha nacional y exigimos:
- reapertura de la mesa de negociación salarial
- eliminación de las sumas fijas
- aumento inmediato del 30% con cláusula gatillo
- salario para los ad honorem
- presupuesto genuino acorde a las necesidades de funcionamiento y desarrollo de una educación universitaria pública, gratuita y de calidad.
