1. La propuesta sostiene un porcentaje de incremento al básico del 15%. Esta cifra viene siendo rechazada desde febrero por el conjunto de la docencia universitaria.

  2. La novedad es la inclusión de sumas fijas remunerativas no bonificables. Aceptarlas nos retrotrae a la situación previa a la gran lucha del 2005, cuando conquistamos el blanqueo de nuestros salarios.

  3. Las sumas fuera del básico no contemplan adicional por zona, ni títulos y distorsionan la escala salarial por antigüedad. Además alterarán la eventual propuesta porcentual que hará el gobierno en la próxima paritaria del 2019.

  4. La propuesta no contempla indexación salarial de acuerdo a la inflación. La promesa de dos “mesas de evaluación” que caen fuera del período lectivo (en nov-dic y ene-feb), y ya sin nuestro actual estado de movilización, no ofrece ninguna confianza de futuros aumentos razonables y además, ese mismo mecanismo ya fue incumplido por este gobierno en 2017.

  5. Con una inflación que el propio gobierno ahora reconoce que llegará al 42%, estamos aceptando una fuerte pérdida de poder adquisitivo, semejante a la que considerábamos inaceptable cuando el aumento propuesto era del 15% y la inflación proyectada del 32%.

  6. Nuestra lucha es también por un incremento presupuestario genuino, comenzando por la devolución de los más de 3 mil millones recortados. Esto no está contemplado en la propuesta.

Por todo esto, llamamos a continuar la lucha por un salario que no quede por detrás de la inflación y por un inmediato incremento del presupuesto universitario.